Capítulo 29. Quiero que venga
El viaje de Stella y Lorenzo hubiese sido silencioso de no ser por los pequeños ruiditos que Viviana hacía con su chupete.
Lorenzo apretaba las manos sobre el volante, sus nudillos estaban casi blancos por la fuerza que ejercía, pero sus labios estaban sellados. No tenía nada que decir o más bien, no sabía qué decir. El recuerdo del beso aún estaba latente, Lorenzo aún podía sentir los cálidos labios de Stella sobre los suyos y… deseaba más. Aquella verdad le preocupaba, Stella era joven, inexp