Capítulo 28. Confíe en mí
Un suspiro silencioso quedó atrapado entre sus bocas unidas, la mano de Lorenzo se enredó entre los cabellos castaños de Stella, no para alejarla, sino para atraerla más a su cuerpo. El calor se extendió como pólvora por su cuerpo, mientras sus lenguas se conocían y saboreaban.
El beso de Lorenzo era posesivo y apasionado, mientras la respuesta de Stella era torpe, dada su nula experiencia, aun así, no se asustó y correspondió el beso.
Fue como si todo desapareciera a su alrededor, como si lo ú