El sonido del click del interruptor iluminó la cocina con una luz amarillenta y algo cansada. Valeria parpadeó mientras dejaba su bolso sobre la encimera. Eran casi las dos de la mañana. El hospital la había retenido más tiempo de lo previsto, y solo ansiaba una ducha caliente y un par de horas de sueño.
Pero al girar hacia la sala… se congeló.
Había algo sobre su mesa de centro, un sobre que no estaba ahí cuando salió.
Avanzó lentamente. Lo tomó con dos dedos, con la misma precaución con la qu