Ausentarse en su trabajo no era la costumbre del oficial Guzmán, pero por su hija haría lo que fuera necesario. Decidió tomarse un día libre, alejado de los crímenes de la ciudad y dedicárselo a sus vástagos, especialmente a Laura, siguiendo el consejo que recibió de Alicia. Llevó a sus hijos a diferentes museos y a algunos parques de entretenimiento. Aunque la conversación con su primogénita era reducida, agradecía que al menos hubiera cruzado un par de palabras con ella.
Cuando la