Lucas se quedó helado un instante y luego, con un destello en los ojos, soltó la pregunta con ansiedad:
—¿Encontraron a Mariana?
Manuel negó despacio con la cabeza.
—Por supuesto que no. Ya pregunté: el proyecto en el que está es de máxima confidencialidad nacional. Nadie tiene acceso, nadie puede contactarla.
La mano de Lucas cayó, pesada, sin fuerzas.
Pero Manuel continuó, con un aire satisfecho:
—No importa que no aparezca Mariana. Ya localicé a su prima. Al fin y al cabo, también es Oliveira. Si ella se casa contigo, la alianza entre los Oliveira y los Ramos seguirá en pie.
—Hablé con ella y aceptó. Así no seremos la burla de nadie.
—¡Imposible! —la voz de Lucas estalló llena de rabia—.
Mi prometida es Mariana. ¿Cómo se atreven a reemplazarla? ¿Y si ella se entera y rompe toda la cooperación con nosotros?
—¿Pero qué tonterías dices? —saltó Manuel con gesto serio—. Mariana se fue porque quiso terminar contigo, porque decidió dejarte. ¿De verdad piensas que va a volver solo para hace