Capítulo 22
La mano de Mariana, con el tenedor a medio camino, se quedó congelada en el aire.

En la base aeroespacial la vida se suponía totalmente aislada: nada de contacto con el exterior para evitar cualquier filtración de información.

Pero todos sabían que era imposible mantener a los investigadores en un encierro absoluto. Sin un mínimo de internet, algo de entretenimiento o la posibilidad de hacer compras en línea, nadie aguantaría tanto tiempo.

Por eso había concesiones: podían leer noticias, hacer p
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