Lucas regresó a la universidad y se dirigió directo al despacho del profesor de Mariana.
—Profesor, necesito el contacto del instituto donde está Mariana. Tengo que traerla de vuelta.
El profesor lo miró desconcertado.
—¿Está bromeando, joven? Ese proyecto es de máxima prioridad nacional. No es ningún juego. Cada investigador fue elegido con pinzas, y una vez dentro no se sale porque a uno se le ocurra.
Lucas, que siempre había sabido controlarse, sintió cómo la impaciencia le trepaba por dentro