En ese instante, Elsa se quedó descolocada.
Levantó la vista y vio a Lucas con los puños apretados, los ojos encendidos.
Con voz firme, cargada de una determinación que no admitía dudas, dijo:
—Voy a traer de vuelta a Mariana. Mientras esté en este mundo, la voy a recuperar. Aunque tenga que recorrer todo el país, la voy a encontrar.
En un segundo, todo se aclaró en su mente.
Comparado con aquel sueño donde acababan atrapados en un matrimonio vacío, sin amor y condenados a la muerte, la realidad