CAPÍTULO 58
Catarina se bajó de la moto con cierta torpeza, sintiendo las piernas entumecidas por la postura y el frío que finalmente comenzaba a calar a través de su blusa de seda esmeralda. Se quitó el casco y se arregló el cabello, mirando a su alrededor con el ceño fruncido.
— Daniel... —comenzó ella, su voz sonando extrañamente alta en medio de tanta quietud— Pensé que iríamos a un restaurante. ¿Un bistró, algo así me dijiste?
Daniel colgó su casco en el manillar de la moto y se acercó a e