CAPÍTULO 34
La imagen era perfecta. Y era falsa.
Catarina sintió que el peso de la mentira era físico. Miró sus manos; todavía le temblaban ligeramente por la bofetada que le había dado a Rodrigo. La sensación de su piel contra la cara de él seguía ahí, un recordatorio pulsante de que la tregua había terminado.
— Siéntense, por favor —dijo Catarina. Su voz salió extraña, hueca, carente de la calidez habitual que usaba con ellos.
Héctor se detuvo con el control remoto en la mano, notando el camb