La idiota de Jelena estaba temblando, aún conmigo se quería hacer la fuerte, debí advertirla, o debí estar más pendiente de ella, pero no fue ni malo, que pasara su susto. La muy idiota, se cree que esto es la playa esa donde surfea con sus cuatro amigos.
—¡Llegamos! —anuncié.
Se bajó de inmediato, se colocó a mi lado. Se veía indefensa y asustada, nada altiva como era.
¡Maldito Valerio! Pensé.
Subimos por el ascensor, tenía una marca en el rostro de lado derecho, se nota que apretó sus mejillas