Luz Marina
Estaba muy nerviosa por las amenazas de Maxon, pero por supuesto, no cedería. Jamás me acostaría con él; me provocaba asco.
Luego de esa asquerosa propuesta, se marchó y me dediqué a seguir con mi vida. Fueron unos días agotadores en el restaurante, sin embargo, había valido la pena porque pude comprarles unos regalos hermosos a mis hijas, ya que pronto sería su cumpleaños.
Ellas estaban jugando con el hijo de la vecina en su habitación mientras yo charlaba con la vecina, expli