Estaba ansiosa esperando a las gemelas en mi departamento. Mis hijas se habían ido por primera vez con su padre y sentía un miedo palpable. Temía que ellas lo amaran más de lo que me amaban a mí. Esas dos mini pelirrojas eran el amor de mi vida.
Cuando el timbre del departamento sonó, abrí la puerta y allí lo vi a él, con su cabello oscuro y sus ojos azules, cargando a nuestras gemelas.
Su presencia en mi puerta fue un torbellino de emociones encontradas. Por un lado, sentí alivio al ver a