Luzma.
Estoy sentada en la sala, la luz del sol filtrándose a través de las cortinas y bañando la habitación en un resplandor cálido y reconfortante. Frente a mí, sobre la mesa, están los resultados de la prueba de ADN. Mi corazón late con fuerza mientras leo las palabras que confirman lo que siempre había sospechado: James es mi padre.
El papel se siente pesado en mis manos, como si contuviera el peso de todos mis anhelos y dudas. James está a mi lado, sus brazos fuertes rodeándome en un