Las horas transcurrieron lentamente mientras la noche caía sobre nosotros. Damon y yo apenas intercambiamos palabras, conscientes de la presencia de los niños a nuestro alrededor. Ellos estaban radiantes de felicidad al ver a su padre regresar después de un día sin verlo. Aprovechamos la cena para mantener la calma y no desatar tensiones delante de ellos.
Finalmente, cuando los niños se durmieron y la casa quedó en silencio, Damon y yo nos encontramos en la sala de mi departamento. Mi corazón l