El caos estalló en la sala. Los guardias finalmente sometieron a Maxon, pero mi mundo se centraba únicamente en mi madre. La sostuve en mis brazos, viendo la sangre manchar su vestido.
—No... no puede ser... —sollozé, tratando de detener la hemorragia con mis manos temblorosas.
—Luzma... lo siento... —susurró mi madre, su voz débil y entrecortada.
—Mamá, no hables. Te vas a poner bien. —Pero incluso mientras lo decía, sabía que estaba mintiendo.
Damon y Ben estaban a mi lado, tratando d