Pasaron días sumidos en silencio. Habían enviado noticias a Alexander mediante un mensajero.
Este les contesto que las carreteras seguían cortadas, pero en cuanto pudiera se reuniría con ellos, y traería una cuadrilla de hombres para arreglar los destrozos en la propiedad.
Intentaron pedir ayuda a gente del pueblo, pero todos tenían bastante tarea con lo suyo. La tormenta no había perdonado a nadie, todas las propiedades habían sufrido daños.
Como pudieron las mujeres de la casa tomaron las