Londres era realmente una ciudad en constante cambio. Cada vez había más edificios, más trajín de carros y personas. Uno debía ir con cuidado si no quería ser arrollado.
Fue en este ir y venir cuando casi choco con ella. En una esquina, como si el destino le jugará una pasada, sus ojos volvieron a cruzarse.
Iliana.
Ella iba mirando al suelo y él estaba distraído con el gentío. Cuando ambos levantaron la vista sus ojos quedaron fijados el uno en el otro.
-Iliana -exclamó él.
-Capitán -alc