No le fue difícil encontrar la capilla al día siguiente. El señor Wilburg le había venido a buscar con el carruaje. Este aprovechó la petición de William de acercarse al pueblo, para hacer unos recados que tenía pendientes. Le dejo en la avenida principal y le señaló el campanario que sobresalía de las demás construcciones. En apenas tres calles ya había llegado a su destino y se dispuso a pedir indicaciones.
Le indicaron la pequeña casa al lado de la sacristía donde vivía el ama de llaves del