Mi cabeza palpitaba y el dolor era insoportable. Sentía mis ojos demasiado pesados para abrirlos pero aún así podía escuchar murmullos.
El frío que sentía, el ruido de algo pitar cada segundo, el olor antiséptico y de medicamentos me hacían saber que me encontraba en un hospital.
Una vez más intento abrir los ojos, esta vez lo logro con algo de dificultad y abriéndolos poco a poco.
La luz llega a mi siendo un poco molestosa. Lo primero que veo es a un Damian en una esquina de la habitación c