Mundo ficciónIniciar sesiónEl grupo que secuestraba al prisionero exigía posteriormente un rescate monetario exorbitante a su familia para devolverle lo robado, convirtiendo el honor militar en un vulgar negocio de secuestros y despojos bajo la bendición del rey.
Inglaterra, en un alarde de soberbia desesperada por impresionar a las delegaciones extranjeras de Francia y España, había apostado la escandalosa cantidad de trescientos cuarenta y un caballos de guerra. Estas bestias, impon







