Mundo ficciónIniciar sesión—Mi querida Emperatriz... este anciano aún busca la verdad entre las cenizas de los restos —protestó con una voz que sonaba como grava arrastrada —. Pero estoy solo. No tengo ningún compañero que se encargue de la destilación de los minerales, ni que averigüe los rastros químicos por mí. Los reactivos se agotan en las boticas y la corte es un terreno infestado de miradas.
La mujer no se molestó en procesar l







