Mundo de ficçãoIniciar sessãoCuando la tensión se disipó, Vlad la desenganchó de su cuerpo y la dejó caer sobre las losas como quien se desprende de un trapo sucio. Se rasgó la piel de la palma izquierda utilizando la uña afilada del pulgar y dejó que tres gotas de su sangre, densas y de un tinte violáceo, cayeran sobre la lengua entreabierta de la sierva. Raluca las tragó con una avidez desesperada, sintiendo cómo el fuego de la estirpe de Vlad le res







