Los meses transcurrieron rápidamente, ya estaba todo casi listo para la flamante boda.
—Dentro de un mes, Victoria—le sonrió Massimo a su prometida.
La castaña en su interior se sentía muy emocionada. A pesar de que era una boda que ocultaba muchas mentiras, ella no podía evitar sentirse feliz.
La madre de Massimo, Nadia, no había vuelto a inmiscuirse en ninguna de las decisiones de su hijo. Después de todo el hombre había cumplido con su petición, el acuerdo prenupcial estaba en marcha, aunque