Massimo desajustó su corbata mientras su mirada se perdía en el cielo nocturno que se revelaba a través del gran ventanal de su departamento. Era una vista preciosa a la que tenía acceso todos los días. Sirviéndose un poco de licor, pensó en la persona que había estado ocupado su mente últimamente.
La propuesta que había surgido de sus labios seguía pareciéndole irracional. No se explicaba, ¿cómo era capaz Victoria de hacer que su mente se embobara de esa manera? Cuando la conoció no imagino qu