Egan
Estaba en el infierno. Desde nuestro noviazgo había vivido en un paraíso, y mi matrimonio, la gloria absoluta. Sacando las amenazas, el intento de secuestro de Gaby, la actitud de Ernesto ante su deseo de entregarse para dejarnos sanos. Si sacaba eso, no puedo quejarme de los inicios de nuestra vida matrimonial, pero ¿ahora nos pasaba esto?
Desde esta mañana, aunque lo negó, la vi pálida. Aun así, se fue a la universidad. Cuando la fui a buscar, seguía pálida; les achacó el malestar a los