Rubí.
Sé que estaba cometiendo una gran locura, una vil y alocada hazaña de todo por el todo, pero lo vivido con mi morenazo en la tarde antes de lo ocurrido en la familia, se quedó inconcluso. Miré el reloj, eran las once de la noche. Por lo chateado con Egan una vez encendió su celular, le pregunté por Euma y ahí supe que Emmanuel se había retirado para su apartamento. Por eso se me ocurrió la gran idea de venir a buscarlo.
—Llegamos, señorita.
—Gracias.
Pagué la carrera, bajé del taxi y cami