Ernesto
Después del desayuno solicitamos un taxi para escaparnos. Por eso habíamos llegado al hotel donde había realizado la reserva. Pasamos un par de horas en la piscina, nadando como un par de novios; besándonos sin escondernos, eso me gustó mucho. Nadie nos conocía, caminamos de la mano por los alrededores, y hoy no quería sentirme culpable.
Acordamos a realizar este tipo de escapadas una vez al mes a partir de ahora para irnos a una ciudad diferente o un hotel donde no nos conozcan, así pod