María Paula
Logré llegar al ascensor e iba a soltar mi retahíla de palabras. Pero fui detenida por el mismo Ernesto.
—Antes de insultarme, perdóname Mapa.
—¿Ya me reconociste?
—¡El hombre que llegó era Athan! ¿Dejaste a Angélica sola?
—¿Qué?
—¡Esto nos puede costar la operación, Ernesto!
—Simone, comunícate con Niniano que vigile a Angélica.
Mierda, debí de comprender cuando me negó. Ahora… Las puertas del ascensor se abrieron.
» Por favor, dime si Niniano la logra ver. Athan buscará cualquier