Emmanuel
Ya era mi esposa. Perla seguía dormida, se había despertado hace un par de horas, vio a Rubí a su lado, medio sonrió por su labio partido, pero su expresión de tranquilidad nos dejó satisfecho. Era extraño, pero me nació tan fácil decir: nuestra hija. —Cuando se está destinado y eres sensible para notarlo, sabes que hay seres que estarán en tu vida para siempre.
Y Perla vino al mundo para estar con nosotros. Supongo que eso sintió mi madre al vernos. Ella ahora siente que se encontraba