Gabriela
Fue evidente que no les gustó lo de nuestro viaje a Santa Marta. Samuel estaba que se lo llevaba el demonio.
—¿Entonces te vas también para Santa Marta? ¿Ya llamaste a tu amiguito?
—Sí, para las dos preguntas, y ya soy mayor de edad, puedo irme a donde se me dé la gana. —Salió del apartamento.
Tenía mucha rabia con la actitud de Samuel. Aunque, acepto mi metida de patas. Pero ¿quién carajos iba a pensar que se formaría tremendo tropel? —Se la pasó regañándome desde que subimos a su aut