Ernesto
La rutina desde mi llegada a Italia era; correr varios kilómetros con Niniano y Simone. Los dos hombres de confianza y más barbáricos de Alonso. Después una rutina de boxeo —eso sí me agradaba—, después de una hora iniciaban las clases de lo que fuera, ya sea artes marciales, dominio de arma blanca.
Ese si la hacemos con navajas de madera de lo contrario ya estaría muerto, armas de fuego y en unas semanas inicio clases para aprender a manejar lanchas y helicóptero. No tenía idea para que