Rubí
Haberme alejado de todo, me había ayudado mucho. Como una vez nos dijo el padre Castro: para arreglar un problema, de cualquier índole, no había nada mejor que hacerlo en soledad para poder hablar contigo mismo primero y poner en frío los sentimientos, ver en retrospectiva los gestos, tus palabras y así saber cómo proceder ante la otra persona o el problema.
Nadie te conoce mejor que tú. Hoy lo podía dar; por hecho, estaba resultando ser la mejor terapia. Interactúe con caballos, vacas, ga