Ella ladeó la cabeza, tratando de pensar rápido. Recorrió con la mirada la amplia suite en busca del teléfono de Alfred, pero no había rastro de él por ninguna parte. El corazón le latía con fuerza. Si él encontraba ese teléfono y veía las noticias...
Justo en ese momento, la puerta se abrió y entró el doctor. El alivio se reflejó en el rostro de Isla. Al menos su presencia distraería la atención de Alfred del teléfono. Dos enfermeras siguieron de cerca al médico, con sus uniformes blancos e imp