—Cariño, ¿estás bien? Vimos lo que pasó.
La voz de Diana temblaba a través del teléfono. Isla también podía escuchar la voz de su padre al fondo; él también estaba preocupado.
—Dile que se aleje de los problemas... y de esas mujeres —dijo Charles.
Isla suspiró.
—Dile a papá que tendré cuidado, mamá. No tienes que preocuparte por mí, estoy a salvo. Estoy en el auto esperando a Gabriel. Él sigue dentro de la comisaría y la prensa está por todas partes.
—Esto es muy grave —dijo Diana en voz baja—.