Gabriel no podía creer lo rápido que volaban las noticias.
Apenas el día anterior, el enfrentamiento en la mansión familiar había sido privado y doloroso, puertas adentro; sin embargo, en menos de veinticuatro horas, ya estaba en toda la televisión nacional.
La historia ya no era un simple rumor. Estaba en todas partes: en los cintillos de noticias, en los blogs de rumores, en los canales de finanzas y en las tendencias de las redes sociales.
Lo que más le ardía no eran los rumores, sino la decl