Por fin, todos se habían acomodado. Todos, menos Isla. Estaba sentada con rigidez, con las manos entrelazadas sobre el regazo y el pensamiento muy lejos del bullicio que la rodeaba. Ya no le importaba la reunión. Lo único que quería era que terminara para poder salir de allí lo más pronto posible.
Su corazón anhelaba tranquilidad, espacio. Ya estaba considerando renunciar a su cargo oficial en las empresas Wyndham. Quizás así tendría suficiente tiempo para sí misma: tiempo para respirar, para vi