Capítulo 43
No le dio tiempo para descansar. Con un solo movimiento, la inclinó sobre el lavabo, se bajó los pantalones deportivos y liberó su hombría en tensión. Con una estocada desesperada, la llenó, sujetándola con fuerza de la cintura.

—¡Gabriel, oh, Dios! —gritó Isla, con la voz quebrada por la impresión y el placer.

Se hundió tanto en ella que le temblaron las piernas. El gemido de él fue ronco y áspero.

—Maldición, Isla... estás tan estrecha. Te sientes malditamente bien.

Sus uñas arañaron la encime
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP