Isla llevaba puesta la camisa blanca de cuello redondo de Gabriel que le quedaba holgada hasta las rodillas, mientras que Gabriel no llevaba nada más que unos pantalones deportivos oscuros que se ajustaban a su figura esbelta.
Su pecho desnudo estaba a la vista, y ella se descubrió tragando saliva, no solo ante los contornos perfectos de sus músculos esculpidos, sino ante el rastro que descendía más abajo, tentando su imaginación.
Su mirada se detuvo durante mucho más tiempo del que pretendía.