Aurelian se acercó a Mercy y la atrajo por la cintura. Le dio un beso suave en la sien. Fue un gesto simple y hermoso.
Evelyn lo notó. Miró cómo la sostenía, cómo Mercy no se resistía, la complicidad silenciosa entre ambos. Un instante, no supo qué sentir. Estaba dividida por dentro. Pero algo más tierno empezaba a despertar.
—¿Qué pasa? —preguntó Mercy.
No perdió el tiempo. Mercy miró una cara tras otra, buscando claridad. John dio un pequeño paso al frente.
—Querida —dijo tranquilo—, esta es l