El penthouse quedó en silencio tras aquel intercambio emotivo. Mercy seguía envuelta en los brazos de Aurelian, con la mejilla apoyada contra su pecho, escuchando el ritmo constante de su corazón. Las lágrimas en su cara ya se habían secado. Pero la vulnerabilidad de su confesión todavía flotaba entre los dos.
Aurelian la abrazaba con fuerza, acariciándole el cabello con una mano mientras la otra descansaba en la base de su espalda. No habló durante un largo rato. Cuando al fin lo hizo, fue en m