—Lo siento —dijo Mercy, apurada y con las mejillas encendidas—. No sabía que...
—Ven aquí —la interrumpió Aurelian en voz baja y autoritaria. Aurelian cambió de expresión al instante y se concentró solo en ella; los documentos quedaron olvidados. El ambiente se cargó de tensión.
Jasmine sintió una punzada aguda que no quería sentir. Vio a Mercy vacilar una fracción de segundo antes de avanzar y mirarla de reojo.
—Hola —saludó Mercy en voz baja, con una sonrisa.
—Buenos días —respondió Jasmine, f