El condominio todavía olía a su perfume. Richard odiaba eso. De pie en medio de la sala, sostenía una botella de whisky a medio vaciar mientras miraba el lugar que antes lo hacía sentirse en control. Ahora parecía una burla.
El sofá donde Mercy solía acurrucarse con su laptop. La isla de la cocina donde extendía sus informes de auditoría. El balcón donde una vez le habló de sus sueños.
Había creído que ella siempre estaría ahí. Contaba con su disponibilidad, con su lealtad… no con esto. Se sirvi