La entrada del imponente edificio de Wyndham Holdings hervía de actividad. Los ejecutivos formaban filas impecables frente a la entrada principal, con sus mejores trajes y atuendos. Esperaban para darle la bienvenida a su jefe, el director ejecutivo. Hacía tanto que no visitaba la sede que la gente ya había perdido la cuenta de los meses, incluso de los años.
Todos sabían que Aurelian solo venía para las reuniones más importantes. E incluso entonces, casi siempre participaba por conferencia tele