Kendrick permanecía en silencio frente al escritorio, con las manos entrelazadas a la espalda. Acababan de hacerle una pregunta directa sobre la nueva auditora, Mercy McKnight. Se tomó un momento para medir su respuesta. A su jefe no le gustaba que hablaran a la ligera.
—Creo que es muy disciplinada —dijo Kendrick al fin—. Una verdadera profesional. Es reservada, pero no arrogante. Orgullosa, sí, pero nunca fría. Se mueve con una confianza. De esa que no necesita alzar la voz.
Aurelian asintió c