Gabriel, de pie en la habitación del hospital, explicó todo lo que había averiguado gracias a la señorita Adams. No ocultó ni un solo detalle. Les habló a sus padres de la cámara dentro del reloj de pulsera de Desmond, de Uriel, de Adrian y de la impactante verdad de que Uriel era su hermano gemelo.
Gladys ya estaba despierta y apenas incorporada en la cama del hospital. Tenía la cara pálida, pero los ojos muy abiertos por la sorpresa mientras escuchaba.
—No puede ser —murmuró débilmente—. ¿Cómo