Anna rio entre dientes otra vez, con una risa baja y oscura, como la de alguien que por fin tiene poder después de haber esperado mucho tiempo. Ya podía saborear su victoria. Sabía que lo que estaba a punto de decir podía comprarle la libertad, o al menos suavizar su castigo. Y pensaba usar toda la información que tenía a su favor.
Diana se quedó inmóvil un momento; respiraba con fuerza. La conmoción aún se notaba. Lo intuía. Anna sabía algo peligroso. Algo grande. Algo capaz de destruir la vida