—Creo que debería esperar afuera —dijo Stone con suavidad, en tono respetuoso.
Isla asintió, con la mirada llena de gratitud.
—Gracias, Stone. En serio te lo agradezco —le dijo, dedicándole una sonrisita de agradecimiento.
Stone le respondió con una inclinación cortés, luego se volvió hacia Charles y Diana, les ofreció una breve y respetuosa reverencia y salió del cuarto; cerró la puerta sin hacer ruido tras de sí.
En cuanto la puerta hizo clic, Isla suspiró temblorosa y volvió a sentarse en la