El viento helado soplaba entre las montañas cuando el grupo dejó el Santuario de Elyndor. La luz del amanecer iluminaba los rostros de todos, reflejando una mezcla de determinación y preocupación.
Tara guardó el pergamino de Elyndor en su bolso, sintiendo el peso de su legado sobre sus hombros. Ahora sabía que su linaje no solo provenía de Lilith, sino también de Edrian, el gran portador de la Llama. Eso significaba que ella era la única capaz de detener a los Tejedores, pero también la única a