El aire dentro del Santuario era denso, cargado de historia, magia antigua y una presencia inquebrantable. A medida que el grupo avanzaba, los pasillos de piedra se volvían más estrechos, las paredes cubiertas por símbolos que parecían moverse, cambiando de forma con cada paso que daban. Tara podía sentir cómo la energía fluía a su alrededor, pulsando con fuerza, como si el lugar mismo estuviera vivo. Y, en cierto modo, lo estaba.
Rhidian caminaba a su lado, tomando su mano con firmeza, sintie